martes, 21 de julio de 2026

𝐒𝐈 𝐀𝐋𝐆Ú𝐍 𝐃Í𝐀 𝐋𝐋𝐄𝐆𝐀𝐒

𝐒𝐈 𝐀𝐋𝐆𝐔‌𝐍 𝐃𝐈‌𝐀 𝐋𝐋𝐄𝐆𝐀𝐒

Si algún día llegas, pequeña mía, el mundo será distinto.

Las mañanas tendrán un brillo nuevo, las flores parecerán más hermosas y el canto de los pájaros sonará como una melodía escrita para ti.

Si algún día llegas, aprenderé de nuevo a maravillarme.

Miraré contigo las nubes, contaré las estrellas, escucharé la lluvia sobre los tejados y descubriré que la felicidad habita en las cosas más sencillas.

Te hablaré del amor, pero no del amor que describen los libros, sino de aquel que se demuestra en silencio: el que acompaña, el que protege, el que permanece.

Te enseñaré a caminar con dignidad, a levantarte después de cada caída, a conservar la bondad cuando el mundo sea duro y a defender tus sueños cuando nadie más crea en ellos.

Y cuando la tristeza visite tu corazón, te prestaré mi fuerza.

Cuando la duda oscurezca tu camino, te prestaré mi esperanza.

Cuando el miedo toque a tu puerta, te prestaré mi valor.

Porque para eso nacen los padres: para convertirse en refugio.

Y cuando el tiempo pase y mis cabellos se vuelvan blancos, seguiré contemplándote con el mismo asombro con que se contempla un milagro.

Entonces comprenderé que la vida, con todas sus penas y alegrías, me concedió una gracia inmensa: verte existir.

Y al mirar tus ojos, donde vivirán los destellos de tu madre, daré gracias a Dios en silencio por haber convertido un sueño en realidad.

Porque antes de conocerte, ya te esperaba.

Antes de escucharte, ya te amaba.

Y antes de que nacieras, ya eras eterna en mi corazón.

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